lunes, 9 de abril de 2007

De fatum

A veces me pregunto por qué tendré esa sensación de no estar haciendo aquello para lo que vine a este mundo. No sé si se llamará predestinación, karma o cómo, pero me importa bien poco.

Tampoco sé exactamente para qué vine. Queda claro que si lo supiera, no me estaría preguntando si estoy en el camino correcto o no: simplemente lo sabría.

Hay personas que creen que todo está escrito, que tenemos un destino inexorable. Fatalismo, creo que se llama eso. Pero digo yo: si está todo escrito ¿para qué esforzarse en hacer nada? Uno simplemente se sentaría a esperar que las cosas pasen y listo. Salvo que, en efecto, funcione así. Alguien podría venir y cuestionar que cómo podemos estar seguros de que el destino de esa persona no era pasarse la vida sentada esperando que las cosas ocurran por sí solas. Pero eso ya sería un circulum argumentatis1 que no terminaría nunca y no conduciría a ninguna parte.

Yo, por otra parte, creo que existe un destino; pero no continuo, sino de a saltos (en matemática se diría que es una función discreta). Con esto quiero decir que creo que obligatoriamente vamos pasando por ciertos puntos predeterminados en el tiempo, pero que la forma de unir esos puntos la elegimos nosotros. De lo contrario creo que la existencia no tendría sentido. Seríamos simples títeres sometidos a los caprichos de quién sabe qué maquiavélico ente titiritero, sin posibilidad de elección alguna. Aunque ¿quién sabe? tal vez sea así.

De repente me dio como vértigo.

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1 Circulum argumentatis sería algo así como "argumento circular". Ni debe de existir en latín, pero me gusta cómo suena. Y además le da un aire de seriedad a la cosa.

viernes, 6 de abril de 2007

De renovatio

Hace 2000ypico de años hacían cagar a un tipo por pensar distinto. Por sostener que era posible otro mundo. Por pensar que era posible ver las cosas desde otro ángulo. No desde el ángulo de "cagalos antes de que te caguen", sino del "no jodas a los demás si no querés que te jodan".

Algunos lo ven como personaje religioso. Otros, como personaje político. Pero, y eso es seguro, nadie lo ve con indiferencia.

Ese mismo tipo dijo eso de "sólo la verdad los hará libres". Hablaba de libertad. No sólo de libertad civil o política, sino de libertad espiritual. De no atarse con cadenas inútiles. De no apegarse a los lastres que lo único que hacen es arruinarnos la vida. Porque, convengamos, hasta el día de hoy no se ha inventado el ataúd con bolsillos. Nadie se llevó al otro mundo un peso, un dólar, el home theater, el Audi, o la casa en "Funes Hills".

Un grupo de viejos soretes, borrachos de poder, vio que este tipo les estaba moviendo la estantería. Que estaba haciendo que la gente piense un poco. Que no era todo como ellos decían. Que había algo más. Que el dios con el que ellos aterrorizaban a la gente, no era tal. Y acá olvidémonos de si existe o no un dios. Porque lo grande del mensaje de este tipo es que se puede aplicar por todos y para todos. Al menos en parte. Y eso no es poco. Si se le quiere dar un sentido filosófico, se puede. Si se le quiere dar un sentido político, también.

No importa si realmente resucitó, si robaron el cuerpo, si bla bla bla. No importa. Importa el mensaje. El mensaje fundamental. No las estupideces que inventaron los que vinieron después que él y que decían seguirlo. No importa si cogés antes de casarte, si comés carne en Viernes Santo, o si no vas todos los domingos a la iglesia. Eso no importa. Cuántos hijos de puta de comunión diaria habrá en el mundo. Y cuántos habrá que ayudan a los necesitados y que en su puta vida pisaron una iglesia. No importa. Lo que importa es que este tipo vino a cambiar las cosas. Y por eso lo hicieron boleta. Porque molestaba. Al poder (de cualquier tipo) siempre le molestó la gente que lo cuestiona. Y más aún cuando el mensaje tiene fuerza. Y peor cuando la gente lo sigue.

Acuérdense de ese tipo. Y tengan en cuenta que si viniera hoy, lo harían cagar aquellos mismos que dicen ser sus representantes en el mundo. Porque terminaron convirtiéndose en lo mismo contra lo que él luchaba. Acuérdense.

Dixit.

miércoles, 4 de abril de 2007

Revelación (ii)

Hoy finalmente me di cuenta.

No es tan complicado.

Pero no se me había ocurrido antes.

Sólo necesito un amor puro y simple.

Pecados pescados

Leo en esta nota: "El hábito impuesto por la Iglesia Católica de no comer carnes rojas durante el Viernes Santo es una condición relativa para el Arzobispado de Mendoza." Básicamente, esta gente dice que "nadie se irá al infierno por comer carne". Ahora sí que me quedo más tranquilo.

Me imagino a los "buenos" católicos escandalizados por esta ruptura con la ortodoxia, pensando que cómo puede ser que se deje de comer pescado, que bla bla bla...

A ver si se entiende: para los católicos, el Viernes Santo es un día de recogimiento, de sacrificio, de renuncia. Un día de penitencia. Entonces, ¿qué tiene más sentido? ¿comer un sencillo bife a la plancha, o preparar una mega paella multibarrial? Porque si se come pescado, tendría que ser pescado hervido. De lo contrario no veo adónde está el sacrificio ni la renuncia. Al contrario, se estaría cayendo en la gula.

Lo que sí me parece lamentable es que la iglesia (como institución) pierda el tiempo en pelotudeces semejantes, en lugar de empezar a alzar la voz en favor de los sufrientes de este mundo.

Sentido común, hijos míos... Sentido común.

lunes, 2 de abril de 2007

Bodas de plata

De obscuritas

Hace años descubrí que existe en mí una parte oscura. No, no soy satanista ni hago brujerías. Es simplemente una parte oscura. Oscuridad como lo opuesto a la luz (ya sé, suena místico, pero al fin y al cabo es mi blog, qué tanto). En la parte oscura está todo lo que me impide ser libre. Los miedos, los malos hábitos, los defectos. Y lo peor de todo es que la única forma de "iluminar" la parte oscura es luchando contra ella.

Ahora se me ocurre algo. Son como algunas posibilidades. Dos, en concreto:

  1. La parte oscura es inherente a uno mismo.
  2. La parte oscura nace de uno, pero no es inherente a uno mismo.
Entonces tenemos que, sea cual sea su procedencia, en algún momento se establece una lucha contra esa parte oscura. Ahora bien: si la parte oscura es inherente al ser, luchar contra ella sería como luchar contra uno mismo. Suena a paradoja. Y, por otro lado, si es externa se generará una reacción en respuesta a la acción de luchar contra ella. Y generalmente esa reacción tendrá más fuerza que la acción que la originó.

En Teosofía algunos sostienen que la mejor forma de luchar contra la parte oscura (aunque no la llaman con ese nombre, claro está) es precisamente no luchar, sino desarrollar la virtud opuesta al defecto que se desea combatir. De esa forma se evita que se genere una reacción de igual o mayor magnitud a la acción original.

El tema es que generalmente la parte oscura es lo suficientemente hábil como para presentar las cosas en una forma que resulte cómoda o agradable. ¿Tengo que acomodar esos papeles viejos? Y, pero trabajé toda la semana; también tengo que boludear un rato. Y así para cada caso. Como para ir enfangando (si tal palabra existe) la existencia cada vez más.

Lo paradójico es que, tarde o temprano, la parte oscura termina perdiendo. Ya sea porque uno descubre con qué armas combatirla, o porque llega un momento de crisis o porque se toca fondo. Pero eso a la parte oscura no le importa. Pareciera que lo único que le importa es alargar el proceso, estirar la oscuridad lo máximo posible, demorar su propia partida hasta el punto de confundirnos y hacernos creer que no tenemos escapatoria.

Siendo conscientes de esto, la cosa cambia un poco.

Pero igual no es fácil. Nada fácil.

domingo, 1 de abril de 2007

Canción para mi mente

Vampiro (Charly García - Tango 4)

Estoy perdiendo el color
me estoy durmiendo al amanecer
estoy perdiendo el calor
me estoy muriendo y no sé por qué.

Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar esa sed.

¿Por qué me tratas tan mal
por qué te escapas,
por qué no ves
que si me matas tal vez
entre las sombras renaceré?

No pensés en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.

¡Vampiro!
¡Déjame dormir tranquilo!
¡Vampiro!
¡Déjame dormir tranquilo!

Aléjate de mis emociones,
vampiro,
porque ya no resisto más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque este cuerpo es mío,
nada más.

Ya no pienso en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.

Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar tu pasión.

¡Vampiro!
¡Déjame dormir tranquilo!
¡Vampiro!

Aléjate de mis ilusiones,
vampiro,
porque ya no existen más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque este cuerpo es mío,
nada más.

Ya no pienso en eso,
no soy yo
mi mirada de fantasma
sólo puede decirte adiós.

¡Vampiro!

¡Sangra sin parar!

¡Sangra!

Ya no pienso en eso...