De fatum
A veces me pregunto por qué tendré esa sensación de no estar haciendo aquello para lo que vine a este mundo. No sé si se llamará predestinación, karma o cómo, pero me importa bien poco.
Tampoco sé exactamente para qué vine. Queda claro que si lo supiera, no me estaría preguntando si estoy en el camino correcto o no: simplemente lo sabría.
Hay personas que creen que todo está escrito, que tenemos un destino inexorable. Fatalismo, creo que se llama eso. Pero digo yo: si está todo escrito ¿para qué esforzarse en hacer nada? Uno simplemente se sentaría a esperar que las cosas pasen y listo. Salvo que, en efecto, funcione así. Alguien podría venir y cuestionar que cómo podemos estar seguros de que el destino de esa persona no era pasarse la vida sentada esperando que las cosas ocurran por sí solas. Pero eso ya sería un circulum argumentatis1 que no terminaría nunca y no conduciría a ninguna parte.
Yo, por otra parte, creo que existe un destino; pero no continuo, sino de a saltos (en matemática se diría que es una función discreta). Con esto quiero decir que creo que obligatoriamente vamos pasando por ciertos puntos predeterminados en el tiempo, pero que la forma de unir esos puntos la elegimos nosotros. De lo contrario creo que la existencia no tendría sentido. Seríamos simples títeres sometidos a los caprichos de quién sabe qué maquiavélico ente titiritero, sin posibilidad de elección alguna. Aunque ¿quién sabe? tal vez sea así.
De repente me dio como vértigo.
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1 Circulum argumentatis sería algo así como "argumento circular". Ni debe de existir en latín, pero me gusta cómo suena. Y además le da un aire de seriedad a la cosa.

