jueves, 24 de diciembre de 2009
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Parece increíble cómo justo en el momento en que decidís que te vas a poner a hacer ejercicio para reducir la panza, el Universo conspira para mandarte una flor de enterocolitis que te deja el abdomen completamente chato.
Y el cerebro medio seco por la fiebre.
Pero bueno, nada es perfecto.
Publicado a las
5:35 p. m.
Categorías: miscelánea
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